viernes, 7 de noviembre de 2014

El mundo no quiere gente pensante...

En el trabajo, en la escuela, en las cenas, en los eventos sociales, en los espacios comunes de interacción social ordinaria, común y silvestre, el mundo no quiere gente que piense, gente que diga, "no, eso no está bien!" Es malo, de mal gusto, negativo, raro, improductivo y sobre todo nada agradable, pensar diferente... en un país donde la conformidad, la evasión a las confrontaciones, el clientilismo y la complacencia son parte de un lenguaje no escrito, un acuerdo silencioso entre toda su población, quienes confiamos en la expresión libre como nota fundamental de la existencia humana, a veces intentar vivir así es como sostener la respiración todo el día, caminando con un nudo en la garganta a manera de trapo o mordaza mojada, gomosa, cual catarro permanente de flema trancada... Muchas veces es tristeza lo único que queda después de comprobar reiteradas ocasiones que aquellos a quienes considerabas conocidos/amigos amables, se convierten de una u otra forma en explotadores aprovechados empujando sus intereses por encima del bienestar y trato justo para con sus coterráneos.

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