De pequeño... Soñaba con el olor del humo de la leña quemada,
corrientes de aire helado que recorrían las mañanas frescas,
siseantes historias del labor en la finca, de la vida llamando,
y el frio insistente suspendido en las hojas verdes haciendo la siesta.
Una mañana desperté, de la ropa seca y la cobija caliente,
y el mundo despertó conmigo abriendo las páginas del roce viviente,
murmullos del trabajo del maíz y la cuajadas,
y los pinos bailando y hablando con la brisa del cerro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario