martes, 25 de marzo de 2014

Las montañas heladas

De pequeño... Soñaba con el olor del humo de la leña quemada, corrientes de aire helado que recorrían las mañanas frescas, siseantes historias del labor en la finca, de la vida llamando, y el frio insistente suspendido en las hojas verdes haciendo la siesta. Una mañana desperté, de la ropa seca y la cobija caliente, y el mundo despertó conmigo abriendo las páginas del roce viviente, murmullos del trabajo del maíz y la cuajadas, y los pinos bailando y hablando con la brisa del cerro.